Su esencia...

 

Cuando escuchas su voz dan ganas de ser Nabokov, tener muy poca moral o haber nacido en Reykjavík. Tiene una voz muy erótica; una bonita mezcla de inocencia e inocencia..., que obligaría a cualquier escritor a sentir el deseo de haber nacido pianista. Cuando escuchas su música te sumerges en una cascada de buenas sensaciones, donde las letras son pura poesía, haciendose eco en su mundo de gominola, lleno de frescura y sensibilidad...